“Porque gozamos de todos los aspectos de la vida, como un despliegue de la gran mente, no aspiramos a una alegría excesiva. Por eso tenemos una serenidad imperturbable”.

Cuando haga zazen no trate de parar su pensamiento; deje que se pare solo. Si alguna cosa entra en su mente, déjela entrar y déjela salir. No permanecerá por largo tiempo. Si trata de detener su pensamiento, es porque le molesta. No se deje molestar por nada. Parece como si algo viniera de afuera de su mente, pero en realidad solamente son las ondas de su mente y si no lo molestan, progresivamente se harán cada vez más apacibles. En cinco o diez minutos a lo sumo, su espíritu estará totalmente calmado y sereno. En ese momento la respiración se hará bastante lenta, mientras que su pulso se volverá un poco más rápido.

Encontrar durante su práctica esta mente calmada y serena, le tomará largo tiempo. Muchas sensaciones surgen, muchos pensamientos o imágenes aparecen, pero no son más que ondas de su propia mente. Nada viene del exterior de su mente. Normalmente pensamos que nuestra mente recibe impresiones y experiencias del exterior, pero no es esta la verdadera comprensión de nuestra mente. La verdadera comprensión es que la mente incluye todo; cuando usted piensa que algo viene del exterior significa solamente que algo aparece en su mente. Nada en el exterior de usted mismo lo puede molestar; usted mismo produce las ondas de su mente. Si usted deja su mente tal como es, se apaciguará. Esta mente es llamada la gran mente.

Si su mente está apegada a algo de fuera de ella, esta mente es una pequeña mente, una mente limitada. Si su mente no está apegada a ninguna cosa, entonces no hay comprensión dualista en la actividad de su mente. Usted comprende la actividad simplemente como las ondas de su mente. La gran mente experimenta todo en sí misma. ¿Comprende la diferencia entre las dos mentes: la mente que incluye todo y la mente apegada a algo? En realidad son una y la misma cosa, pero la comprensión es diferente, y su actitud hacia su vida será diferente según su comprensión.

Que todo está incluido en su mente, es la esencia de la mente. Experimentar ésto es tener sentimientos religiosos. Aún cuando se eleven ondas, la esencia de su mente es pura; es como agua clara con unas pocas ondas. En realidad el agua siempre tiene ondas. Las ondas son la práctica del agua. Hablar de ondas aparte del agua o de agua aparte de ondas es una ilusión. Aguas y ondas son una y la misma cosa. Gran mente y pequeña mente son una y la misma cosa. Cuando comprende su mente de este modo, tiene cierta seguridad en su sentimiento. Como su mente no espera nada del exterior está siempre plena. Una mente con ondas no es una mente turbada, sino, en realidad, una mente amplificada. Todo lo que usted experimenta es una expresión de la gran mente.

La actividad de la gran mente es una amplificación de sí misma a través de diversas experiencias. En un sentido, nuestras experiencias, viniendo una tras otra, son siempre frescas y nuevas; pero por otra parte, no son más que el desenvolvimiento continuo y repetido de una mente grande. Por ejemplo, si usted toma algo bueno en el desayuno, dirá: “ésto es bueno”. “Bueno” viene de algo experimentado hace largo tiempo, aún cuando usted no pueda recordar cuándo. Con la gran mente aceptamos cada una de nuestras experiencias como si reconociéramos nuestra propia cara reflejada en un espejo. El miedo de perder esta mente no existe para nosotros. No hay ninguna parte adonde ir ni de donde venir; no hay miedo a la muerte ni sufrimiento debido a la vejez o a la enfermedad. Porque gozamos de todos los aspectos de la vida como un despliegue de la gran mente, no aspiramos a una alegría execesiva. Por eso tenemos una serenidad imperturbable y es en esta serenidad impertubable de la gran mente donde practicamos zazen.