“La mejor forma de tener bajo control a un buey o a un carnero, es ponerlo en una pradera bien amplia”.

Vivir en el dominio de la naturaleza búdica significa morir a cada instante en cuanto pequeño ser. Cuando perdemos nuestro equilibrio morimos, pero al mismo tiempo también nos desarrollamos, crecemos. Todo lo que vemos cambia, pierde su equilibrio. Si todo parece hermoso es porque todo está en desequilibrio, pero sobre un fondo siempre de perfecta armonía. Así es como todo existe en el dominio de la naturaleza búdica, perdiendo el equilibrio sobre un fondo de perfecto equilibrio. Si usted ve las cosas sin comprender este fondo de naturaleza búdica, entonces todo aparecerá bajo la forma de sufrimiento. Pero si usted comprende el fondo de la existencia, usted comprende que el sufrimiento mismo es nuestra manera de vivir y de prolongar nuestra existencia. A veces, en el Zen, también señalamos el desequilibrio o el desorden de la vida.

La pintura japonesa tradicional en el presente se ha vuelto muy conformista y falta de vida. Es por ésto que el arte moderno se ha desarrollado. Los pintores antiguos se ejercitaban en hacer sobre el papel manchas con un desorden artístico. Es más bien difícil. Inténtelo. El resultado generalmente está dispuesto en cierto orden. Usted cree poder controlar el proceso, pero no es así; disponer sus puntos en desorden es casi imposible. Lo mismo sucede en nuestra vida corriente; aunque trate de poner bajo control a la gente, es imposible. No puede hacerlo. El mejor modo de controlar a la gente es invitarla a que sea necia. Entonces estará bajo su control en el más amplio sentido. El mejor medio de tener bajo control a un buey o a un carnero, es ponerlo en una pradera bien amplia. Ocurre lo mismo con la gente: primero déjela hacer lo que quiera y obsérvela. Es la mejor política. No es bueno ignorarla; es peor que tratar de tenerla bajo control. Lo mejor es observarla, simplemente observarla, sin tratar de tenerla bajo control.

Este método también es bueno para usted. Si usted quiere obtener la calma perfecta durante su zazen, no debería dejarase molestar por las diferentes imágenes que encuentra en su mente. Déjelas venir y déjelas partir. Entonces tendrá usted el control. Pero este sistema no es tan fácil. Parece fácil pero demanda un esfuerzo especial. ¿Cómo lograr esta clase de esfuerzo? Este es el secreto de la práctica. Suponga que está sentado bajo circunstancias extraordinarias. Si trata de calmar su mente usted es incapaz de sentarse y si trata de no estar perturbado, su esfuerzo no será un esfuerzo correcto. El único esfuerzo que puede ayudarle, es contar su respiración o concentrarse sobre la inspiración y la espiración. Decimos concentración, pero concentrar su mente sobre algo no es el verdadero propósito del Zen. El verdadero objeto es ver las cosas tal como son, observarlas como son y dejar que todo siga como va. Esto es tener todo bajo control, en su sentido más amplio. La práctica Zen consiste en abrir nuestra pequeña mente. La concentración es pues solamente una ayuda para realizar la “gran mente” o la mente que es todas las cosas. Si quiere descubrir el verdadero significado del Zen en su vida cotidiana, es necesario que comprenda el significado de conservar su mente concentrada sobre la respiración y su cuerpo en la correcta posición durante el zazen. Siga las reglas de la práctica y procure que su estudio se vuelva más sutil y esmerado; sólo de esta manera podrá tener la experiencia de la vital libertad del Zen.

Dogen-zenji dijo: “el tiempo va del presente al pasado”. Esto es absurdo, pero en nuestra práctica a veces es verdad. En lugar de progesar del pasado al presente, el tiempo va hacia atrás, del presente al pasado. Yoshitune era un célebre guerrero del Japón medieval. A causa de la situación del país en esa época, fue enviado a las provincias del norte, donde lo mataron. Antes de partir se despidió de su esposa y poco después ella escribió en un poema: “como se desenrolla el hilo de un carretel, quiero ver al pasado volverse presente”. Con estas palabras ella hizo efectivo volver el pasado presente. En su mente el pasado llegó a estar vivo y era el presente. Así pues como decía Dogen: “el tiempo va del presente al pasado”. En nuestra mente lógica ésto no es verdad, pero lo es en la efectiva experiencia de transformación del pasado en presente. Ahí tenemos la poesía y ahí tenemos la vida humana.

Experimentar esta forma de verdad, es encontrar el verdadero significado del tiempo. El tiempo pasa constantemente del pasado al presente y del presente al futuro. Esto es verdad, pero también es verdad que el tiempo va del futuro al presente y del presente al pasado. Un maestro Zen dijo alguna vez: “caminar un kilómetro al este, es caminar un kilómetro al oeste”. Esta es la libertad vital. Nosotros deberíamos adquirir esta libertad perfecta.

Pero la libertad perfecta no se encuentra sin algunas reglas. La gente, sobre todo los jóvenes, piensa que la libertad consiste en hacer lo que se quiere y que en el Zen las reglas son inútiles. Pero es absolutamente necesario para nosotros tener algunas reglas, lo cual no significa estar siempre bajo control. Mientras tenga reglas, tiene usted una oportunidad de ser libre. Tratar de obtener la libertad ignorando las reglas no quiere decir nada. Practicamos zazen para adquirir esta libertad perfecta.