“Realizar la mente pura en su ilusión es práctica. Si trata de expulsar la ilusión, sólo conseguirá que persista más. Diga simplemente: ‘¡oh, ésto no es más que una ilusión!, y no se deje perturbar”.

Deberíamos establecer nuestra práctica allí donde no hay práctica ni iluminación. Mientras practiquemos zazen pensando que hay práctica e iluminación, no tendremos la oportunidad de realizar en nosotros la paz perfecta. En otros términos, debemos creer firmemente en nuestra verdadera naturaleza. Nuestra verdadera naturaleza está más allá de nuestras experiencias conscientes. Solamente en nuestra experiencia consciente encontramos la práctica o la iluminación o lo bueno y lo malo. Pero tengamos o no la experiencia de nuestra verdadera naturaleza, lo que allí existe, más allá de la consciencia, existe realmente y es allí donde debemos establecer el fundamento de nuestra práctica.

Aún tener en nuestra mente una cosa buena no es tan bueno. Buda a veces decía: “usted debería ser como ésto. No debería ser como eso”. Pero no es tan bueno tener lo que él dice en su mente. Es una especie de cargo para usted y en verdad puede no sentirse tan bien. De hecho, acoger alguna calamidad incluso puede ser mejor que tener en su mente alguna idea de lo que es bueno o de lo que usted debería hacer. A veces es muy agradable tener en su mente alguna idea maligna. Es cierto. En realidad, bueno o malo no es la cuestión. Que haya o no haya hecho la paz con usted mismo es lo importante y que permanezca o no en ella.

Cuando tiene algo en su consciencia no tiene la serenidad perfecta. El mejor medio de alcanzar la serenidad perfecta es olvidar todo. Entonces su mente está calmada y es suficientemente vasta y clara para ver y sentir sin esfuerzo las cosas como ellas son. El mejor medio de encontrar la serenidad perfecta es no retener ninguna idea sobre las cosas, sea lo que fuere; olvidar todo acerca de ellas y no dejar ni trazo ni sombra del pensamiento. Pero si trata de detener su mente o de ir más allá de su actividad consciente, ésto solamente será para usted una carga más. “Tengo que detener mi mente durante mi práctica, pero no puedo. Mi práctica no es tan buena”. Este tipo de idea es también una manera errónea de practicar. No trate de detener su mente. Deje todo como está. Entonces las cosas no permanecerán tanto tiempo en su mente. Las cosas llegarán naturalmente y se irán naturalmente. Al final, su mente clara, vacía, permanecerá despejada por mucho tiempo.

Así, lo esencial en su práctica es tener una firme convicción de la vacuidad original de su mente. En la escritura budista empleamos a veces vastas analogías para intentar describir la mente vacía. A veces empleamos un número astronómicamente grande que no se pueda contar. Eso significa abandonar el cálculo. Si es tan grande que usted no pueda contarlo, entonces usted perderá su interés y terminará por abandonar. Estas descripciones pueden también despertar cierto interés por el número innumerable y ésto le ayudará a detener el pensamiento de su pequeña mente.

Pero es cuando usted se siente en zazen cuando tendrá la experiencia más pura, más genuina del estado de vacío de la mente. En realidad, la vacuidad de la mente no es ni siquiera un estado de la mente, sino la esencia original de la mente, como Buda y el Sexto Patriarca la experimentaron. “Esencia de la mente”, “mente original”, “rostro original”, “naturaleza búdica”, “vacuidad”. Todos estos términos expresan la calma absoluta de nuestra mente.

Usted sabe cómo descansar físicamente. No sabe cómo descansar mentalmente. Aunque usted está acostado sobre su cama, su mente, sin embargo, está ocupada. Aún si duerme, su mente está ocupada, soñando. Su mente está siempre en intensa actividad. Esto no es tan bueno. Deberíamos saber cómo abandonar nuestra mente pensante, nuestra mente ocupada. Para ir más allá de nuestra facultad de pensar, es necesario tener una firme convicción en la vacuidad de la mente. Creyendo firmemente en el perfecto descanso de nuestra mente, deberíamos recuperar nuestro estado original puro.

Dogen-zenji decía: “debería establecer su práctica en medio de su ilusión”. Aunque piense que está en la ilusión, su mente pura está ahí. Realizar la mente pura en su ilusión, es práctica. Si tiene mente pura, mente esencial, en su ilusión, la ilusión desaparecerá. No puede permanecer cuando usted dice: “¡ésto es ilusión!”. Ella se siente muy avergonzada y huirá. Por ésto debería establecer su práctica en su ilusión. Tener ilusión es práctica. Esto es alcanzar la iluminación antes de haberla realizado. Aunque no la realice, la tiene. Por eso, cuando dice: “ésto es ilusión”, en realidad ésto es la iluminación misma. Si trata de expulsar la ilusión, sólo conseguirá que persista más y su mente estará cada vez más ocupada tratando de hacerle frente. No es demasiado bueno. Diga simplemente: “oh, ésto es tan solo una ilusión”, y no se deje perturbar. Cuando no haga más que obervar la ilusión, usted tiene su verdadera mente, su mente tranquila, apacible. Cuando comienza a luchar contra ella, está atrapado en la ilusión.

Así, alcance o no la iluminación, simplemente sentarse en zazen es suficiente. Si trata de alcanzar la iluminación, entonces tiene un gran peso sobre su mente. Su mente no estará bastante clara para ver las cosas como son. Si verdaderamente ve las cosas como son, entonces las verá como deberían ser. Por un lado deberíamos alcanzar la iluminación, y ésto es como las cosas deberían ser. Por otro lado, en cuanto seres físicos, alcanzar la iluminación es en realidad bastante difícil, y ésto es como las cosas son en este momento. Pero si comenzamos a sentarnos, ambos lados de nuestra naturaleza se están educando y veremos las cosas a la vez como son y como deberían ser. Porque ahora somos buenos, queremos ser mejores, pero cuando alcanzamos la mente trascendental, vamos más allá de las cosas como son y como deberían ser. En la vacuidad de nuestra mente original son una y allí encontramos nuestra perfecta serenidad.

La religión se desarrolla generalmente en el dominio de la consciencia, buscando perfeccionar su organización, construyendo bellos edificios, creando música, desarrollando una filosofía, etc. Estas son actividades religiosas en el mundo consciente. Pero el Budismo pone enfasis en el mundo del inconsciente. La mejor manera de desarrollar el Budismo es sentarse en zazen, simplemente sentarse con una firme convicción en nuestra verdadera naturaleza. Esto es mucho mejor que leer libros o estudiar la filosofía del Budismo. Por supuesto, es necesario estudiar la filosofía, pues ésta reforzará su convicción. La filosofía Budista es tan universal y lógica que no es solamente la filosofía del Budismo, si no de la vida misma. El propósito de la enseñanza del Budismo es apuntar a la vida misma, que existe más allá de la consciencia en nuestra mente pura original. Todas las prácticas budistas están hechas para proteger esta enseñanza verdadera, no para propagar el Budismo a través de un cierto misticismo maravilloso. Cuando hablamos de religión debería ser pues de la manera más común y más universal. No deberíamos tratar de propagar nuestro método por medio de un maravilloso pensamiento filosófico. En algunos medios el Budismo es más bien polémico, con cierto aire de controversia, porque el Budismo debe proteger su método de las interpretaciones místicas o mágicas de la religión. Pero la discusión filosófica no será la mejor manera de comprender el Budismo. Si quiere ser un budista sincero, la mejor manera es sentarse. Somos muy afortunados por tener un lugar para sentarnos de esta manera. Yo quiero que usted tenga una firme, inmensa e imperturbable convicción en su zazen de simplemente estar sentado. Simplemente estar sentado, ésto es suficiente.