“Para los estudiantes del Zen, una mala hierba es un tesoro”.

Un poema Zen dice: “cesa el viento y veo caer una flor. Porque el pájaro canta descubro la calma de la montaña”. Antes de que pase algo en el reino de la calma, no sentimos la calma; solamente cuando algo pasa dentro de él, ello nos hace descubrir la calma. Hay un proverbio japonés que dice: “para la luna, la nube. Para la flor, el viento”. Cuando vemos una parte de la luna cubierta por una nube o un árbol o una hierba, sentimos cuán redonda es la luna. Pero cuando vemos la luna muy nítida, sin nada que la oculte, no sentimos esta redondez como la sentimos viéndola a través de otra cosa.

Cuando usted hace zazen, está en la calma completa de su mente; no siente nada, simplemente está sentado. Pero la calma de esta posición lo animará en su vida diaria. De hecho es en su vida diaria que encontrará el valor del Zen, más bien que cuando está sentado. Pero eso no quiere decir que deba descuidar el zazen. Aunque no sienta nada cuando esta sentado, si no tiene esta experiencia del zazen usted no podrá encontrar nada. Sólamente encuentra malas hierbas, árboles o nubes en su vida cotidiana; usted no ve la luna. Esta es la razón de por qué usted siempre está quejándose de algo. Pero para los estudiantes de Zen una mala hierba, sin valor para la mayoría de la gente, es un tesoro. Con esta actitud, haga lo que haga, la vida se vuelve un arte.

Cuando practique zazen no debería tratar de alcanzar nada. Simplemente debería sentarse en la completa calma de su mente y no confiar en nada. Conservar su cuerpo recto significa no confiar en nada. De esta manera, alcanzará física y mentalmente completa calma. Pero contar con algo o tratar de hacer algo durante el zazen, es dualismo y no calma completa.

En nuestra vida diaria generalmente estamos tratando de hacer algo, tratando de cambiar algo o tratando de alcanzar algo. Esta sola tentativa es ya una expresión de nuestra verdadera naturaleza. El sentido se encuentra en el esfuerzo mismo. Deberíamos encontrar el sentido de nuestro esfuerzo antes de alcanzar algo. Por ésto Dogen decía: “deberíamos alcanzar la iluminación antes de alcanzar la iluminación”. No es después de haber alcanzado la iluminación cuando encontramos el verdadero sentido. El intento de hacer algo es en sí mismo iluminación. Cuando estamos con dificultades o en desgracia, allí tenemos iluminación. Cuando incurrimos en un acto bajo, allí deberíamos tener la serenidad. Normalmente encontramos muy difícil vivir en la evanescencia de la vida, pero es solamente en la evanescencia de la vida como podemos encontrar la alegría de la vida eterna.

Si usted continúa practicando con esta comprensión, usted puede mejorarse a sí mismo. Pero si trata de alcanzar algo sin esta comprensión, no podrá trabajar sobre ello en debida forma. Se perderá a sí mismo en la lucha por su fin; no acabará nada. Solamente continúa para sufrir con sus dificultades. Pero con la comprensión correcta, usted puede hacer algún progreso. Entonces haga lo que haga, aunque no sea perfecto, estará basado en su naturaleza profunda y, poco a poco algo se irá alcanzando.

Qué es más importante: ¿Alcanzar la iluminación o alcanzar la iluminación antes de alcanzar la iluminación? ¿Ganar un millón de dólares o gozar de su vida a través de su esfuerzo, poco a poco, así sea imposible ganar este millón? ¿Triunfar, o encontrar algún sentido en su esfuerzo de triunfar? Si usted no sabe la respuesta, no será aún capaz de practicar zazen; si la sabe, habrá encontrado el verdadero tesoro de la vida.