“Cuando usted hace algo, si fija su mente sobre la actividad con alguna confianza, la cualidad del estado de su mente es la misma actividad. Cuando está concentrado sobre la cualidad de su ser, usted está preparado para la actividad”.

El propósito del zazen es alcanzar la libertad de nuestro ser, física y mentalmente. Según Dogen-zenji, todo lo que existe es un relámpago en el vasto mundo de los fenómenos. Cada existencia es otra expresión de la misma cualidad de ser. A menudo veo muchas estrellas en la madrugada. Las estrellas no son otra cosa que la luz que ha viajado millones de kilómetros desde los astros a una gran velocidad. Pero para mí, las estrellas no son seres rápidos, sino seres calmados, estables y apacibles. Nosotros decimos: “en la calma debería haber actividad, en la actividad debería haber calma”. En realidad, son la misma cosa; decir “calma” o “actividad” es sólo expresar dos interpretaciones diferentes de un hecho. Hay armonía en nuestra actividad y en donde hay armonía hay calma. Esta armonía es la cualidad de ser. Pero la cualidad de ser no es otra cosa que su veloz actividad.

Cuando estamos sentados nos sentimos muy calmados y serenos, pero en realidad no sabemos qué tipo de actividad se prosigue en nuestro ser. Hay completa armonía en la actividad de nuestro sistema físico, por eso es que sentimos la calma. Aunque no la sintamos, la cualidad está allí. Por ésto no tenemos necesidad de inquietarnos por la calma o la actividad, la quietud o el movimiento. Cuando usted hace algo, si fija su espíritu con alguna confianza sobre la actividad, la cualidad del estado de su mente es la misma actividad. El movimiento no es otra cosa que la cualidad de nuestro ser. Cuando hacemos zazen, la cualidad de nuestra posición calmada, estable, serena, es la cualidad de la misma inmensa actividad de ser.

“Todo no es más que un relámpago en el vasto mundo de los fenómenos”. Esto expresa la libertad de nuestra actividad y de nuestro ser. Si usted se sienta de la manera correcta con la comprensión correcta, alcanza la libertad de su ser, aunque usted sea solamente una existencia temporal. Durante este momento esta existencia temporal no cambia, no se mueve y es independiente siempre de las otras existencias. Al momento siguiente otra existencia surge; podemos cambiar a otra cosa. Estrictamente hablando, no hay vínculo entre mi yo de ayer y mi yo de este momento; no hay ningún vínculo. Dogen-zenji dice: “el carbón no se vuelve cenizas”. Las cenizas son cenizas; ellas no pertenecen al carbón. Ellas tienen su propio pasado y su propio porvenir. Son una existencia independiente porque son un relámpago en el vasto mundo de los fenómenos. Y el carbón y el fuego candente son completamente diferentes. El carbón negro también es un relámpago en el vasto mundo de los fenómenos. Donde hay carbón negro no hay carbón candente. por ésto el carbón negro es independiente del carbón candente; las cenizas son independientes de la leña; cada existencia es independiente.

Hoy estoy sentado en los Altos. Mañana en la mañana estaré en San Francisco. No hay ningún vínculo entre el “yo” en los Altos y el “yo” en San Francisco. Son seres completamente diferentes. Aquí tenemos la libertad de la existencia; no hay cualidad que nos conecte a usted y a mí; cuando digo: “usted”, no hay “yo”; cuando digo “yo”, no hay “usted”. Usted es independiente y yo soy independiente; cada uno existe en un momento diferente. Pero ésto no quiere decir que seamos seres completamente diferentes. Somos en realidad uno y el mismo ser. Somos el mismo, y sin embargo, diferentes. Es muy paradójico, pero en realidad es así. Porque somos seres independientes, cada uno de nosotros es un relámpago completo en el vasto mundo de los fenómenos. Cuando estoy sentado, no hay ninguna otra persona, pero eso no quiere decir que yo los ignore. Enteramente me hago uno con todo lo que existe en el mundo de los fenómenos. Cuando me siento, usted se sienta; todo está sentado conmigo. Este es nuestro zazen. Cuando usted se sienta, todo se sienta con usted. Y todo hace parte de la cualidad de su ser. Yo hago parte de usted. Yo entro en la cualidad de su ser. Así, en esta práctica, tenemos absoluta liberación de todo lo demás. Si comprende este secreto, no hay diferencia entre la práctica Zen y su vida cotidiana. Usted puede interpretar todo como quiera.

Una pintura maravillosa es el resultado de la sensación en sus dedos. Si tiene la sensación de la espesura de la tinta en su pincel, la pintura ya está allí antes de que la pinte. Cuando empapa el pincel en la tinta, usted ya conoce el resultado de su dibujo. De otro modo no podría pintar. Así, antes de que haga algo, el “ser” está allí, el resultado está allí. Aún cuando parece que usted está sentado tranquilamente, toda su actividad, presente y pasada, es abarcada; y el resultado, su sentada, ya está allí también. Usted no está quieto del todo. Toda la actividad está contenida dentro de usted. Este es su ser. Así, todos los resultados de su práctica están contenidos en su sentada. Esta es nuestra practica, nuestro zazen.

Dogen-zenji comenzó a interesarse en el Budismo cuando, adolescente miraba el humo de una varita de incienso, que se estaba quemando cerca del cuerpo de su madre muerta y sentía la evanescencia de la vida. Este sentimiento creció en él y concluyó finalmente en su logro de la iluminación y en el desarrollo de su profunda filosofía. Cuando vió el humo de la varita de incienso y sintió la evanescencia de la vida, se sintió muy solo. Pero este sentimiento de soledad se volvió cada vez más fuerte, hasta que floreció en iluminación cuando Dogen tuvo veintiocho años. Y en el momento de la iluminación gritó: “¡no hay ni cuerpo ni mente!”. Cuando dijo “ni cuerpo ni mente”, todo su ser se convirtió en ese momento en un relámpago en el vasto mundo de los fenómenos, un relámpago que abarcaba todo, que cubría todo y que tenía una cualidad inmensa. Todo el mundo de los fenómenos estaba incluido aquí, una existencia absoluta, independiente. Esta fue su iluminación. Partiendo del sentimiento de la soledad ante la evanescencia de la vida, alcanzó la poderosa experiencia de la cualidad de su ser. Dijo: “he dispersado mente y cuerpo”. Porque usted piensa que tiene cuerpo o mente, usted tiene sentimientos de soledad, pero cuando realiza que todo no es más que un relámpago en el vasto universo, usted se vuelve muy fuerte y su existencia se vuleve plena de sentido. Esta fue la iluminación de Dogen, y es esta nuestra práctica.