“Podemos encontrar la existencia perfecta a través de la existencia imperfecta”.

La enseñanza básica del Budismo es la enseñanza de la impermanencia o el cambio. Que todo cambia es la verdad básica para toda existencia. Nadie puede negar esta verdad y en ella se encuentra condensada toda la enseñanza del Budismo. Esta es la enseñanza para todos nosotros. Donde quiera que vamos. Esta enseñanza es verdadera . Esta enseñanza también es entendida como la enseñanza de la entidad individual. Dado que cada existencia está en constante cambio, no existe un sí mismo permanente. En efecto, la auto-naturaleza de cada existencia no es otra cosa que el cambio mismo, la auto-naturaleza de toda existencia. No hay auto-naturaleza especial separada para cada existencia. Esta también es llamada la enseñanza del Nirvana. Cuando realizamos la verdad eterna de “todo cambia” y encontramos nuestra serenidad allí, nos encontramos nosotros mismos en el Nirvana.

Si no aceptamos el hecho de que todo cambia, no podemos encontrar la perfecta serenidad. Pero desafortunadamente, así sea verdad, nos resulta difícil aceptarlo. Porque no podemos aceptar la verdad de la impermanencia, sufrimos. La causa del sufrimiento es, pues, nuestra no-aceptación de esta verdad. La enseñanza de la causa del sufrimiento y la enseñanza de que todo cambia, son por eso las dos caras de una moneda. Pero subjetivamente la impermanencia es la causa de nuestro sufrimiento. Objetivamente, esta enseñanza es simplemente la verdad básica de que todo cambia. Dogen-zenji dice: “la enseñanza que no suena como si estuviera forzando algo en usted no es una verdadera enseñanza”. La enseñanza misma es verdadera y en sí no nos impone nada a nosotros, pero por nuestra tendencia humana recibimos la enseñanza como si algo estuviera siendo forzado en nosotros. Pero que nos sintamos bien o mal con ella, esta verdad existe. Si no existe nada, esta verdad no existe. El Budismo existe a causa de cada existencia particular.

Deberíamos encontrar la existencia perfecta a través de la existencia imperfecta. Deberíamos encontrar la perfección en la imperfección. Para nosotros, la perfección completa no difiere de la imperfección. Lo eterno existe a causa de la existencia no eterna. En el Budismo es una herejía esperar algo por fuera de este mundo. No buscamos nada fuera de nosotros mismos. Deberíamos encontrar la verdad en este mundo, a través de nuestras dificultades. Esta es la enseñanza básica del Budismo. El placer no es diferente de la dificultad. Lo bueno no es diferente de lo malo; bueno es malo. Son dos caras de una moneda. La iluminación debería estar, pues, en la práctica. Esta es la correcta comprensión de la práctica y la correcta comprensión de nuestra vida. Encontrar el placer en el sufrimiento es, pues, la manera de aceptar la verdad de la impermanencia. Sin realizar cómo aceptar esta verdad, usted no puede vivir en este mundo. Aunque usted trate de escapar de él, su esfuerzo será en vano. Si piensa que hay otra manera de aceptar la verdad eterna de que todo cambia, es su ilusión. Esta es la enseñanza básica de cómo vivir en este mundo. Sienta lo qué sienta por ello, tiene que aceptarlo. Tiene que hacer esta clase de esfuerzo.

Así, hasta que lleguemos a ser bastante fuertes para aceptar la dificultad como placer, tenemos que continuar este esfuerzo. En realidad, si usted llega a ser suficientemente sincero, suficientemente íntegro, esta verdad no es tan difícil de aceptar. Usted puede cambiar un poquito su manera de pensar. Es difícil, pero esta dificultad no será siempre la misma; será a veces difícil y a veces no tan difícil. Si está sufriendo encontrará algún placer en la enseñanza de que todo cambia. Cuando está en problemas, es muy fácil aceptar la enseñanza. Entonces, ¿por qué no aceptarla en otros momentos? Es la misma cosa. Algunas veces usted puede reirse de usted mismo descubriendo lo egoísta que es. Pero no importa lo que sienta por esta enseñanza, cambiar su manera de pensar y aceptar la verdad de la impermanencia es muy importante para usted.