“Debería consumirse completamente en todas sus actividades, como una buena fogata, sin dejar ninguna huella”

Cuando practicamos zazen neustra mente es serena y muy simple. Pero normalmente nuestra mente está muy ocupada y complicada, es difícil estar concentrados sobre lo que hacemos. Antes de obrar pensamos y este pensar deja huellas. Nuestra actividad está bajo la sombra de alguna idea preconcebida. El pensar no solamente deja huellas o sombras, sino que también nos da muchas otras nociones sobre otras actividades y sobre otras cosas. Estas huellas y estas nociones vuelven a nuestra mente muy complicada. Cuando obramos con una mente clara y simple, no tenemos ni idea ni sombra y nuestra acitvidad es fuerte y directa. Pero cuando obramos con una mente complicada, en relación con otras cosas o personas o la sociedad, nuestra actividad se vuelve muy complicada.

La mayor parte de la gente tiene una doble o triple idea para una sola actividad. Un proverbio dice: “matar dos pájaros de una pedrada”. Esto es lo que normalmente trata de hacer la gente. Porque quiere matar demasiados pájaros, le resulta difícil concentrarse sobre una sola actividad y puede terminar no matando absolutamente ningún pájaro! Este tipo de pensamiento siempre deja sombras sobre su actividad. La sombra no es verdaderamente el pensamiento mismo. Por supuesto, a menudo es necesario pensar o prepararse antes de obrar. Pero el pensamiento correcto no deja ninguna sombra. El pensamiento que deja huella viene de su confusa mente relativa. La mente relativa es la que se pone a sí misma en relación con otras cosas y con ésto se limita. Esta mente pequeña es la que crea ideas de adquisición y deja huellas de sí misma.

Si deja una huella de su pensamiento sobre su actividad, usted se apegará a la huella. Dirá, por ejemplo: “ésto es lo que yo hice”. Pero en realidad no es así. Usted puede decir en sus recuerdos: “yo hice ésto y aquello de cierto modo”, pero en realidad, ésto no ha sido nunca lo que exactamente ha pasado. Cuando piensa así, limita la verdadera experiencia de lo que ha hecho. Si se apega a la idea de lo que usted ha hecho, está envuelto por ideas egoistas.

A menudo pensamos que lo que hacemos está bien, pero en realidad puede no ser así. Cuando llegamos a viejos a menudo nos sentimos muy orgullosos de lo que hemos hecho. Cuando otros escuchan a alguien contar con arrogancia lo que ha hecho, se sienten divertidos, porque saben que este recuerdo es parcial. Ellos saben que lo que él les dijo no es exactamente lo que hizo. Además, si está orgulloso de lo que ha hecho, este orgullo le creará un problema. Repitiendo sus recuerdos de este modo su personalidad estará cada vez más retorcida hasta llegar a ser alguien bastante desagradable y testarudo. Es un ejemplo de como nuestro pensamiento deja huellas. No hay que olvidar lo que hemos hecho, pero que no quede huella superflua. Dejar una huella no es lo mismo que recordar algo. Es necesario recordar lo que hemos hecho, pero no deberíamos apegarnos a ello de una manera particular. Lo que llamamos “apego” es simplemente estas huellas de nuestro pensamiento y de nuestra actividad.

Cuando haga algo, para no dejar huellas, debería hacerlo con todo su cuerpo y toda su mente, debería estar concentrado sobre lo que hace. Debería hacerlo completamente, como una buena hoguera. No debería ser usted como un fuego que ahuma. Debería quemarse totalmente. Si no se quema totalmente, una huella de usted quedará en lo que hace. Quedará algo suyo que no se ha consumido totalmente. La actividad Zen es la actividad en la que se consume totalmente, sólo quedan cenizas. Este es el fin de nuestra práctica. Esto es lo que quería expresar Dogen cuando dijo: “las cenizas no vuelven a ser leña”. La ceniza es ceniza. La ceniza debería ser totalmente ceniza. El leño debería ser leño. Cuando se produce esta clase de actividad, una sola actividad cubre todo.

Por esta razón nuestra práctica no es cuestión de una hora o dos, un día o un año. Si practica zazen con todo su cuerpo y toda su mente, aunque sea por un momento, ésto es zazen. Así, en todo momento, debería consagrarse a su práctica. Nada le debe quedar después de que haga algo. Lo que no significa olvidarlo del todo. Si comprende este punto, todo el pensamiento dualista y todos los problemas de la vida desaparecerán.

Cuando practica Zen usted se hace uno con el Zen. No hay usted ni zazen. Cuando se prosterna, no hay Buda ni usted. Una prosternación completa tiene lugar, eso es todo. Esto es Nirvana. Cuando Buda transmitió nuestra práctica a Maha Kashyapa, él simplemente alzó una flor con una sonrisa. Sólo Maha Kashyapa comprendió el significado; nadie más comprendió. No sabemos si este hecho es histórico o no, pero significa algo. Es una demonstración de nuestra vía tradicional. Una actividad que cubre todo es la verdadera actividad, y el secreto de esta actividad es transmitido desde Buda hasta nosotros. Esta es la práctica Zen y no alguna enseñanza dada por el Buda o algunas reglas de vida establecidad por él. La enseñanza o las reglas deben cambiar según el lugar o según las personas que las observan, pero el secreto de esta práctica no puede ser cambiado. Es siempre verdadero.

Por esta razón, no hay para nosotros otra manera de vivir en este mundo. Yo pienso que ésto es completamente verdadero. Y que ésto es fácil de aceptar, fácil de comprender, fácil de practicar. Si compara la clase de vida basada en esta práctica con lo que pasa en el mundo o en la sociedad humana, usted descubrirá el gran valor de la verdad que nos ha dejado Buda. Es muy simple, y la práctica es muy simple. Pero aún así, no debiéramos ignorarlo; hay que descubrir su gran valor. Normalmente, cuando algo es tan simple, decimos: “oh, yo lo sé! Es muy simple. Todo el mundo lo sabe”. Pero si no encontramos su valor no significa nada. Es lo mismo que no saber. Cuanto más comprenda la cultura, más comprenderá cuán verdadera y cuán necesaria es esta enseñanza. En lugar de limitarse a criticar su cultura, debería consagrar su mente y su cuerpo a practicar esta simple vía. Sociedad y cultura brotarán entonces de usted. Tal vez sea bueno para los que están muy apegados a su cultura ser críticos. Su actitud crítica significa que están volviendo a la simple verdad dejada por Buda. Pero nuestro acceso es solamente estar concentrados sobre una práctica básica simple y sobre una comprensión básica simple de la vida. No debería haber huellas en nuestra actividad. No deberíamos apegarnos a ideas caprichosas o a cosas bellas. No deberíamos buscar algo bueno. La verdad está siempre próxima, al alcanze de su mano.