“El zen no es una especie de exaltación, sino la concentración sobre nuestra rutina cotidiana y corriente”.

Mi maestro murió cuando yo tenía treinta y un años. Aunque yo quería consagrarme únicamente a la práctica del Zen en el monasterio de Eiheiji, tuve que reemplazar a mi maestro en su templo. Llegué a estar muy ocupado y, siendo tan joven, tuve muchas dificultades. Estas dificultades me han dado cierta experiencia, pero no significa nada comparado con la verdadera manera de vivir, tranquila, serena.

Nosotros necesitamos seguir una vía constante. El Zen no es una especie de exaltación, sino la concentración sobre nuestra rutina normal de todos los días. Si usted llega a estar demasiado ocupado y demasiado exaltado, su espíritu se vuelve rudo y desharrapado. Esto no es bueno. Si es posible, trate de estar siempre tranquilo y alegre y cuídese de toda exaltación. Día tras día, año tras año, generalmente llegamos a estar cada vez más ocupados, sobre todo en nuestro mundo moderno. Si, tiempo después, volvemos a los lugares familiares del pasado, nos asombramos con los cambios. Esto no nos servirá de nada. Pero si nos interesamos en una cierta exaltación, o en nuestro propio cambo, terminaremos por estar totalmente atrapados en nuestra vida ocupada y estaremos perdidos. Pero si su mente es serena y constante, usted permanecerá fuera del mundo ruidoso aunque esté en medio de él. En medio del ruido y el cambio, su mente estará estable, y en calma.

En el Zen no es necesario exaltarse. Algunas personas comienzan a practicar Zen por simple curiosidad y sólo consiguen estar más ocupadas. Es ridículo que su práctica lo vuelva peor de lo que era. Pienso que estará suficientemente ocupado haciendo zazen una vez por semana. No se interese demasiado en el Zen. Cuando los jóvenes se apasionan por el Zen, a menudo abandonan sus estudios y parten a las montañas o a los bosques, con el fin de hacer zazen. Esta clase de interés no es el verdadero interés.

Persevere simplemente en su práctica tranquila, ordinaria y su carácter se formará. Si su mente está siempre ocupada, no tendrá tiempo para esta formación y no lo conseguirá, sobre todo si trabaja demasiado duro en ello. Formar un carácter es como hacer pan: tiene que mezclarlo poco a poco, paso a paso y se necesita una temperatura moderada. Usted se conoce a sí mismo bien y sabe cuánta temperatura necesita. Usted sabe exactamente lo que necesita. Pero si se exalta demasiado, olvidará cuánta temperatura es buena para usted y se perderá. Esto es muy peligroso.

Buda decía lo mismo del buen boyero. El buen boyero sabe cuánta carga puede llevar el buey y evita que esté sobrecargado. Usted conoce su propia manera y su estado de mente. ¡No cargue demasiado! Buda compara también la formación de un carácter con la construcción de una represa. Debe poner mucho cuidado al construir el muro. Si usted trata de hacer todo de una vez, quedarán fugas de agua. Construya cuidadosamente el muro y al fin tendrá una excelente represa para el agua.

Nuestra forma de práctica desprovista de exaltación puede parecer muy negativa. Nada de eso. Es una manera sabia y eficaz de trabajar sobre nosotros mismos. Justamente es muy sencilla. Este punto me parece que le es difícil de comprender a la gente, sobre todo a los jóvenes. Por otra parte, se puede tener la impresión de que yo hablo de realización gradual. Nada de ésto, tampoco. En realidad, esta es la vía súbita, pues, cuando su práctica es tranquila y ordinaria, la misma vida cotidiana es iluminación.